Para el mundo cristiano, Semana Santa es mas que tener un fin de semana largo, viajar o irse de fiesta, aprovechando los días de feriado por esta celebración religiosa.
Semana Santa es una de las fechas mas importantes, porque se conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.
En abril de 1979 diario El Sur, publicaba el siguiente articulo escrito por el sacerdote jesuita Padre Ramon Ángel Cifuentes Gres, fallecido a los 95 años (2013)
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¿Por qué Murió Jesús? En la parte de arriba de los crucifijos solemos ver grabadas cuatro letras, que indican la causa de su ejecución. Estas letras son: INRI (iniciales de: Jesús Nazareno Rey de los judíos. En latín: "Jesús Nazarenas Rex Iudaeorum". Era costumbre que en lo alto del patíbulo había de aparecer, sucintamente, el motivo de la ejecución. Pilato hizo escribir en latín (la lengua de los dominadores romanos, en griego (la lengua común, la más usada) y en hebreo (la lengua de los habitantes de Jerusalén y Palestina) la causa de esta ejecución: "Jesús Nazareno Rey de los judíos" y de aquí: INRI. Jesús era condenado por revolucionario; por alzarse como rey, frente al emperador de Roma, como caudillo de los judíos, contra la dominación extranjera. Este fue el motivo, que los principales de los judíos; sus sacerdotes. con el Sanedrín (el tribunal supremo judío) y sus letrados, y jefes y ancianos. alegaron frente al Procurador romano, Poncio Pilato, contra Jesús. Sigamos a Lucas: "Hemos averiguado que éste perturba a nuestra nación y prohíbe pagar los impuestos al César y se llama a si mismo el Mesías Rey". (Lucas 23, 2). Juan nos cuenta, en su Evangelio, cómo Pilato toma aparte a Jesús, después de la acusación de sus detractores y procura ahondar en el motivo alegado: "¿Eres tú el rey de los judíos?" le pregunta. (Juan 18, 33-38 cfr. Mateo 27, 11; Marcos 15, 2; Lucas 23, 3). Pilato se convence que la acusación de los judíos no tiene el sentido que ellos le quieren dar: que no se trata de ningún revolucionario político. Tal vez Jesús sea un iluso religioso. Pilato ve claro que en tal acusación juegan otros motivos: la envidia o una pura divergencia religiosa (cfr. Marcos 15, 10; Juan 18, 38). Pilato confiesa paladinamente, en público, que Jesús es inocente. Dice Lucas al respecto —para no citar más detalladamente— Pilatos, convocó a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo y les dijo: 'Me habéis traído a este hombre como a perturbador del pueblo y veis que yo. después de haberle examinado delante de vosotros, no he encontrado en él ninguna culpa de las que le acusáis. Ni tampoco Herodes (a quien Pilato había enviado a Jesús para una mayor información. Herodes estaba, en esos días, en Jerusalén). Por tanto, nada ha hecho digna de muerte." (Lucas 23, 13-15). Los acusadores amenazan al Procurador, gritan pidiendo que sea crucificado; alegan el motivo que, para ellos, en su juicio del Sanedrín, había sido capital: "Nosotros tenemos una ley y según la ley. debe morir, porque se ha hecho Hijo de Dios". Dice Juan 19.7 -y añade la impresión que en el ánimo de Pilato produjo esta razón profunda de los judíos; "Cuando Pilato oyó ese razonamiento temió más". No se trata de que Pilato se adhiera a la religión judaica y tal vez a ninguna religión, fuera de los formalismos oficiales del Imperio. Lo más probable es que Pilato era un escéptico. Pero los incrédulos suelen tener como sucedáneo de la religión una fácil credulidad supersticiosa y fue ésta la que turbó el ánimo del Procurador, cuando los acusadores de Jesús dicen que él se proclama "Hijo de Dios". El porte de Jesús, su serenidad, sus sabias y escuetas respuestas. su sagacidad para hacerle ver que comprendía de dónde venían las acusaciones su entereza sobrehumana frente a las afrentas y a los sufrimientos... tenían desconcertado a Pilato El caso de Jesús era del todo singular y ahora venían, esos judíos, —a quienes Pilato despreciaba profundamente— con que Jesús afirmaba ser "Hijo de Dios". Tenemos que estar ciertos que Pilato. hábil agente del poder imperial había hecho vigilar a. ese judío Jesús, que lograba miles y miles de entusiastas adeptos y de quien se decía que obraba milagros tan portentosos: curaciones instantáneas de paralítico, ciegos. leprosos. mudos... e incluso varias resurrecciones de muertos y la más reciente, la de Lázaro de Betania, allí en las mismas narices de Jerusalén. cuando el difunto llevaba ya cuatro días enterrado exhalaba un fuerte olor a putrefacción (Juan 11). Nada de esto y mucho más. pudo haber pasado Inadvertido para el celoso representante del Emperador. Seguramente había hecho vigilar a Jesús en sus palabras y en sus obras y en ningún momento había dado orden de detención contra él. El caso de Jesús. que conmovía al pueblo, de un extremo al otro de Palestina, no lo tomaba del todo de sorpresa. Pilato cede ante las amenazas de los judíos que, en postrera instancia. vuelven sobre sus pasos y reiteran su primera acusación, esta vez, como amenaza al subalterno del Emperador: "Si sueltas a éste, ¡no eres amigo del César. Todo el que se hace a sí rey contradice al César" (Juan. 19,12) Cede Pilato. Al fin y al cabo. para él, ¿qué importa una vida más o una vida menos? Y más aún: ¿qué importa, si esa vida es la de un miserable judío: ese pueblo despreciable? Tantas veces hizo Pilato correr sangre y al fin caería en desgracia, años después, por sangre cruelmente derramada. Pero el débil, el cobarde Pilato, no se priva de un pequeño desquite y les lanza a los judíos el sarcasmo: "Voy a crucificar a vuestro rey”. (Juan19,15) Y ellos, guiados por su odio se creen autorizados a todo; nada les parece demasiado bajo y dando las espaldas a toda su historia, gritan: "No tenemos más rey que el César" (Juan id.). Todas las esperanzas de siglos. toda la razón de ser de su pueblo y de su historia más que milenaria, la tiran por la ventana por saciar su odio contra ese Jesús que atenta contra sus intereses. Ya no hay creencias, no hay principios, no hay historia; sino encono por intereses lastimados. Ese Jesús ha proclamado que Ya "los pobres no serán marginados" "Bienaventurados los pobres..." ha dicho que el Evangelio, la Buena Nueva que él trae, no es un bien exclusivo de los judíos, sino que es la "Buena Nueva" para todos: los samaritanos, los fenicios y hasta el extremo del mundo. Peor aún: "el reino de Dios se va a quitar a vosotros, pan darse a un pueblo que dé sus frutos". (Mateo 21, 43...) Ellos han captado muy bien su rechazo, y por boca del Sumo Sacerdote Caifás, han expresado sus Íntimos pensamientos y deseos: "conviene que muera un sólo hombre por el pueblo. y no que todo el pueblo perezca ". (Juan 11, 10). En su tribunal del Sanedrín han juzgado y condenado a Jesús porque se proclama "Hijo de Dios". (Motivo religioso), Ante Pilato lo acusan de otra cosa: "se proclama rey". es un revolucionario. (Motivo político). Sabían ellos que para Pilato el motivo religioso no tenía valor alguno: no daba para una pena de muerte. Por eso, aunque mencionen el motivo religioso, vuelven sobre el falso motivo político y ya con amenazas: "si le sueltas, no eres fiel al César". De aquí que, aunque ni para Pilato, ni para los acusadores judíos era verdad el motivo político, va a ser éste y no otro el que Pilato tendrá que mostrar como causal de la ejecución y de ahí que, en nuestros crucifijos, aparezcan aquellas palabras: INRI: "Jesús Nazareno Rey de los judíos". Nosotros, cristianos enriquecidos por la luz de la revelación, tenemos que recoger las palabras de San Juan, que comenta así el dicho de Caifás: “Conviene que muera un hombre por el pueblo". "Esto no lo dijo por sí propio, sino que, siendo sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por el pueblo y no solamente por el pueblo (judío), sino también para reunir en uno a todos los hijos de Dios dispersos". (Juan 11, 50-52). Jesús muere para darnos a todos los hombres, —sin distinción— el perdón, la vida divina. Toma nuestra carne mortal para darnos. con su muerte humana, su vida divina. Nos hará nacer de nuevo por el agua y el Espíritu Santo, en el Bautismo. Nos hará resucitar con El. |
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